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El empresario no tiene que justificar el puesto siprimido en un despido objetivo según sentencia del tribunal supremo

Según ha podido saber el departamento Jurídico- Laboral de Bac Assessoria i Consultoria, según sentencia del Tribunal Supremo, el empresario no tiene que justificar el puesto suprimido en un despido objetivo, basta con probar la causa alegada y no su relación con el empleado cesado.

Según dicha sentencia, en los despidos objetivos y al amparo de lo dispuesto en el artículo 52.c del Estatuto de los Trabajadores el empresario no tiene que precisar en la carta de despido el motivo por el que se suprime el puesto de trabajo o cesa al trabajador, incluso cuando no quepa deducir la relación del puesto con la causa invocada.

En el supuesto anterior, se examinó el recurso de casación interpuesto por un trabajador contra una sentencia del Tribunal Superior de Justícia de Asturias, que, declaraba procedente en su despido, la empresa en su comunicación tan sólo alegó "causas económicas" de forma general.

En dicho recurso el demandante aportó como sentencia de contraste otra sentencia de Tribunal Superior de Justícia del País Vasco que versaba sobre un despido objetivo por las mismas causas sobre un trabajador de la misma empresa y con una carta de despido casi igual. En este caso. el despido fue declarado en sentencia, improcedente. La resolución afirmaba que la empresa tiene el deber de "establecer el efecto -de la cauda alegada- sobre los contratos de trabajo"

Pues bien, en la primera sentencia que citamos y da motivo a la presente publicación, se falla determinando que "una vez delimitadas las causas y sus ámbitos de afectación entre el personal, corresponde al empresario determinar que contratos deben ser extinguidos" y " la decisión empresarial no debe estar sometida a censura judicial".

Las exigencias procedimentales del artículo 53.1 a) del ET, sostiene la resolución y afirman "no requieren más que en la comunicación escrita al trabajador figure la descripción de la situación de la empresa, su evolución y su influencia en la necesidad de amortizar puestos de trabajo".

Y por último dice la sentencia, "Los únicos límites del empresario, son el respeto a los derechos fundamentales y al principio de no discriminación, la buena fe contractual, el abuso de derecho y el fraude de ley así como el criterio de proporcionalidad".